| 03 Marzo 2010 por El Tahur | |
![]() El póker es un juego de decisiones. Algunas decisiones son muy fáciles de tomar, mientras que otras lo mantendrán despierto toda la noche si elije mal. En mi experiencia, cuanto mayor sea el tamaño del bote en disputa, más difícil será la decisión que debe enfrentar. Por otra parte, cuanto más pequeño sea el bote, más fácil será la decisión. Es por eso que, sobre todo en un torneo, usted querrá mantener los botes chicos cuando posea una mano marginal. No deseará estar enfrentando una decisión por todas sus fichas en una situación donde todo lo que tenga sea algo así como un par alto (top pair) con un desempate (kicker) de mediana fortaleza. Querrá evitar este escenario tanto como sea posible. Es mejor mantener el bote bajo en fichas pasando o pagando una apuesta, en lugar de construir una pila enorme, aún cuando tenga una ventaja en esa mano. Permítame darle como ejemplo una mano que jugué en la Serie Mundial de Póker el año pasado. Todavía estábamos bastante temprano en el torneo, y yo estaba en el cut-off (el asiento antes del botón) con K-J en la mano. Todos se descartaron hasta mí, y decidí subir la apuesta. El botón aceptó y ambas ciegas se descartaron, dejándonos a ambos ver el flop. El flop fue J-9-3 con dos diamantes. Sí, yo tenía un par alto con un desempate fuerte; pero con proyectos de escalera y color en la mesa, no estaba de humor como para volverme loca con mi juego. Así que pasé, y el botón apostó cerca de dos tercios del bote. Pasar podría haber tentado a mi oponente de farolear en este momento, especialmente si él supuso que yo poseía algo como A-K o A-Q. Con un farol o un proyecto siendo lo más factible que el botón tenga, decidí pagar. El turn fue un 5 inofensivo, siquiera un diamante, y muy poco probable que ayudara al botón de alguna manera. Una vez más, elegí controlar el tamaño del bote y mantenerlo pequeño pasando. Si yo hubiera apostado y el botón tuviera un proyecto gigante, hay una buena probabilidad de que me habría subido para sacarme de contienda. Hasta acá me gustaba mi mano, pero no lo suficiente como para ir a la quiebra con la misma. Después de pasar, el botón apostó nuevamente, y yo pagué. El river fue un 2 no de diamante, lo cual significó que ni el proyecto de color o la escalera se habían concretado. Confiada de que tenía la mejor mano a esa altura, aún así decidí pasar. ¿Por qué? Bueno, había una pequeña posibilidad de que el botón hubiera hecho un trío o un doble par en algún momento, y es mejor pasar y pagar, que enfrentarse a una decisión difícil por un montón de fichas si él sube. Además, si él no tiene más que aire, pasar puede inducir un farol suyo en el river. Al final resultó que el botón pasó detrás de mí y me llevé el bote con mi K-J. No gané una gran cantidad con la mano, pero tampoco perdí muchas fichas. Las decisiones que tomé en cada calle fueron mucho más sencillas por el hecho de que mantuve el bote pequeño. -- | |
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