 Como era de esperarse, en ésta época del año, un tema en particular se lleva todas las portadas de noticias de las páginas especializadas en póquer: la World Series of Poker. Y como fanático del póquer que me considero me atrae todo lo que lo rodea, desde un simple artículo hasta los más notorios torneos. Por esto es que desde hace unos días leo y consumo todo lo relacionado a los distintos eventos que se están desarrollando en Las Vegas, principalmente las mesas finales y hago seguimiento a algún que otro jugador. Pero algo particular está ocurriendo este año y es lo que me ha llevado a redactar este comentario, además que acabo de terminar de escribir un trabajo para la facultad en el que, como casi siempre, se destaca más mi verborragia (chamuyo para los argentinos) que mi conocimiento :) , así que vengo con la pluma afilada. (Me tomé la libertad de copiarle un poquito el nombre a una película de un amigo, no creo que le importe).
Continuando con el tema, el póquer alcanzó una popularidad inimaginable en los últimos años (no se preocupen que no voy a nombrar a Moneymaker… joder… es inevitable…) y con ello ha aumentado el número de participantes en los torneos antes reservados para grandes profesionales. Técnicamente, si uno habla de profesionales, se refiere a todo aquel que vive de esta actividad, pero hilando un poco más fino diré Pro. Y aquí sí ya estoy hablando de esos jugadores que todos -ó casi todos- conocemos, seguimos, tratamos de imitar y hasta admiramos, esos que inclusive pueden tener fanáticos e hinchada, así como también detractores ó críticos. Así es que con esta invasión de su territorio por una nueva ola de jugadores (habituales, amateurs, profesionales, semi, etc.) sólo se hablaba de ellos en las WSOP cuando alguna figura hacía su aparición solitaria entre la muchedumbre para levantar la bandera de los “pro”. Como las mesas finales consecutivas de Harrington en los Main Event del 2003 y 2004, ó los habituales acumuladores de brazaletes: Hellmuth (no me importa lo que digan a mi me cae bárbaro y me causa mucha gracia), Chan, Seidel entre otros.
Siguiendo esta línea se dijo y se esparció como dogma en la comunidad pokerística que ningún Pro volvería a ganar el Main Event y más aún, que nadie volvería a ganarlo más de una vez. Se sostenía esto a rajatabla hasta que en el Evento Principal del año pasado el simpático Scotty Nguyen, ganador de dicho evento en 1998 (yeah baby!!), casi hizo mesa final acabando en la posición 11 de un campo de 6358 jugadores. ¿A qué viene todo esto? A que en lo que va de estas WSOP los Pro vienen cumpliendo tareas muy destacadas, más que los últimos años. Basta con ver la lista de ganadores de eventos en los primeros veintiocho que ya se disputaron y encontraremos nombres como: Nenad Medic, David Singer, Erick Lindgren, Mike Matusow, Daniel Negreanu, Max Pescatori, Kenny Tran, Barry Greenstein. Y a eso le podemos sumar otros reconocidos nombres que alcanzaron segundos lugares: Andy Bloch, Ted Forrest y Jeff Lisandro. Y si eso no les alcanza (porque nunca es suficiente, no?) se pueden incluir mesas finales que parecen armadas para salir en televisión (acá es cuando cae el “anónimo” que dice: “eso está arreglado, como la bad beat que me metieron ayer en PS”). Un ejemplo sería la del evento 18 con Mike Matusow, Jeff Lisandro, Barry Greenstein, Erick Lindgren, Tony Guoga, David Benyamine y Tom Schneider, ó la tal vez más espectacular aún (sí, sí, en serio) del evento 28 con Phil Galfond, David Benyamine, Johnny Chan, John Juanda, Daniel Negreanu, Phil Hellmuth y Chris Ferguson.Ya sé que para el Evento Principal aún falta y que tal vez todos estos nombres queden eliminados en el primer día pero dudo que eso ocurra, y es que me gusta creer que se viene “La Venganza de los Pro” y que este último par de años sólo ha servido para que se adapten a los nuevos jugadores y estilos, evolucionen, estudien y mejoren su juego. Será que la intención de este artículo (bah… conjunción de palabras solamente) no es agrandar los nombres de estos ya grandes jugadores (valga la redundancia) sino que es algo un poquito más personal. Quiero compartir, con quien le interese leer todo esto, mi ilusión de que en este WSOP Main Event nos encontremos con una mesa final plagada de “Pros” que me demuestren, nos demuestren, algo que en realidad ya sabemos todos los apasionados por este juego/deporte: el póquer es un juego de habilidades y los ganadores serán, consecuentemente, los más habilidosos. Fotos:www.worldseriesofpoker.com |